Shiny, broken porcelain,
Bearing the weight of your fragile soul.
Let me help you picking up the dust
as you sit wrapped in loneliness,
rebuilding each shattered crack.
I see your tears. They are the glue
that dries with every sigh.
Shiny, broken porcelain,
Bearing the weight of your fragile soul.
Let me help you picking up the dust
as you sit wrapped in loneliness,
rebuilding each shattered crack.
I see your tears. They are the glue
that dries with every sigh.
El amor es el perfume del corazón.
No trates de atraparlo, porque se disipará en el viento.
Aprecia su aroma y danza conforme a sus movimientos que vienen y van con la brisa.
No te apegues a él.
Líbrate del deseo de poseerlo.
Siéntelo y atesóralo siempre en el cajón de los recuerdos.
El amor vive eternamente a través de la libertad y el respeto.
De mi corazón nació un jardín
mientras me derramaba en sangre.
Y entendí por qué las espinas cortan,
porque de la misma forma nacen.
Y si no he de resurgir,
que me entierren donde mis pies se enlacen
entre las raíces que hoy me visten desnuda
con el manto blanco que en mi frente yace.
Hoy nací y morí.
Pasó un segundo, y estoy naciendo de nuevo.
Soy una; ahora otra.
Siempre la misma,
nunca igual.
Algunos pocos entenderán el ver el mundo desde mi entrecejo,
caminando solo por un despertar que busca tesoros sin velos puestos.
Hoy me desperté después de soñar que del cielo mis ángeles ya no estaban muertos,
y con sus abrazos pude recordar que este es el sueño del cual ellos ya están despiertos.
La oscuridad de la noche
alumbrada por la luz de luna, guarda secretos para ti.
No te vayas a dormir.
Te está esperando un deseo que se va a cumplir.
No te vayas a dormir.
Cristales descendiendo al ritmo del viento.
Aún queda mucho por descubrir.
No te vayas a dormir.
Cerré los ojos y la sangre de mi cuerpo se convirtió en el mar.
Mi alma, en sintonía con el movimiento de las olas, entonaba la calma que lleva tu nombre.
Afuera llueve, y también dentro de mí…
El agua que cae de los cielos limpia mi espíritu, mientras, tomada de la mano a tu silencio, me derramo en el vacío.
Se cayeron las máscaras con una cachetada del ayer que disfrazaba la verdad.
Desnuda y renaciente, un parpadeo con lagrimas y los oídos bien atentos, escuchando el cielo que a través de sus labios me hicieron recapacitar.
Gracias. A los que prefieren escupirme realidades antes que mantenerme en el delgado velo entre jugar a la vida, y vivir en paz.
Del manantial de mi corazón nacen las venas,
que hoy se sienten como grietas que respiran.
Se esparcen por mi pecho, y están rotas,
pero siguen su curso y desembocan en mis lagrimales.
Se deslizan por mis manos… se desvanecen.
Ayer sostuve el sol.
Lo aguardé con un suspiro dentro de mi pecho.
Su resplandor cruzó mi mirada,
pero no lo pude ver.
Ayer vi un atardecer nadando entre el desierto.
De mis párpados caían lágrimas que se convertían en cristales al besarse con el viento.
Ayer fui el alfarero de la luna, de las mareas nació mi cántaro,
y su forma, del ritmo de mi palpitar.