Dios está en ti, está en el otro.
Está en un beso, una caricia, un suspirar,
en la suspensión en lo eterno que se detiene en el tiempo,
en la unión de dos cuerpos hechos del infinito,
de la energÃa suprema, del amor universal.
Dios está en ti, está en el otro.
Está en un beso, una caricia, un suspirar,
en la suspensión en lo eterno que se detiene en el tiempo,
en la unión de dos cuerpos hechos del infinito,
de la energÃa suprema, del amor universal.
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