Intentando otros oficios, ejercicios, imaginación… acá estoy de nuevo.
¿Es eso bueno? ¿O estoy limitada a esta extensión que entrelaza el papel y el lápiz, al pulso de mis palmas, y me transita entera?
Recordándome, que lo que me mantiene viva, fluye por las corrientes que nacen y permanecen en mi corazón.